martes, 10 de diciembre de 2013

Literatura: El teatro de preguerra.


TEATRO DE PREGUERRA
 
1. Introducción
A finales del siglo XIX dominaba en Europa la estética naturalista, basada en el reflejo de los ambientes y problemas humanos, y en el análisis de la psicología de los personajes. La figura más destacada es el noruego Enrik Ibsen[1].  La ruptura de estos cánones marca el desarrollo del teatro europeo en el siglo XX. El teatro europeo de comienzos de siglo se renovará con diferentes corrientes como el simbolismo y las vanguardias.
En España, estas nuevas ideas teatrales se encontrarán con un público poco receptivo y una estructura teatral anquilosada. El teatro español del primer tercio de siglo se divide en el teatro comercial, que triunfa y llega a un público burgués, y el teatro innovador, que aporta nuevas técnicas y enfoques ideológicos, pero que resulta minoritario.
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2. El teatro comercial:
Este teatro, también llamado burgués, porque era del gusto de la gran mayoría de las clases medias, la alta burguesía y la aristocracia,  que veían reflejado en aquellas obras su modus vivendi y sus expectativas morales e ideológicas.
Dentro de este teatro podemos destacar:
·         El teatro de Benavente.
·         El teatro cómico
·         El teatro en verso.
 
El teatro de Jacinto Benavente tuvo un comienzo audaz con El nido ajeno (1894), sobre la situación opresiva de la mujer casada en la sociedad burguesa. Pero el fracaso de público le llevó hacia un teatro menos áspero, del gusto burgués, dentro de la llamada comedia de salón[2]. Critica la hipocresía y convencionalismos de las clases altas, pero sin traspasar unos límites. Obras de notable interés son Los intereses creados (1907) y La malquerida (1913). La comedia benaventina disfrutó de una exitosa acogida durante las primeras décadas del siglo XX.
 
El teatro cómico. Los hermanos Alvarez Quintero fueron autores de un teatro costumbrista que reflejó  la Andalucía tópica, así por ejemplo en El genio alegre (1906).  A  Pedro Muñoz Seca se debe la invención del astracán, subgénero cómico basado en la parodia de los moldes de la comedia nacional del siglo de oro, así sucede en La venganza de Don Mendo (1918).  Por su parte, Carlos Arniches  adopta un tono más grave y crítico en La señorita de Trévelez ( 1916).
 
El teatro en verso tiene a Francisco Villaespesa, El Alcázar de las perlas( 1911) y a Eduardo Marquina, En Flandes se ha puesto el sol  (1911)  a principales autores.
 
 
3. El teatro renovador. Intentos de renovación teatral:
Los primeros intentos de renovación teatral fueron llevados entre otros por Unamuno, Azorín y Jacinto Grau.Sin embargo, el teatro español de las primeras décadas del XX sólo alcanzó su cima con Valle-Inclán y Federico García Lorca.
Jacinto Grau pretendió superar la estética naturalista con la restauración de la tragedia; pero sus obras en general constituyeron un teatro falso y convencional. Su mejor obra fue El señor de Pigmalión (1921), transposición  moderna del famoso mito clásico.
Unamuno cultivó el teatro como un cauce más para presentar los conflictos humanos que le obsesionaban. Estamos, pues ante un drama de idea , con un diálogo denso y sin concesiones a las exigencias escénicas. No era un teatro que podía triunfar. Abogó por un teatro desnudo, que volviera a la fuente poética del drama .Obras más destacadas: Fedra (1911) y El otro (1917).
Azorín hizo tardíamente unos experimentos teatrales que iban en la línea de lo irreal y lo simbólico. Abogó por la transformación de la técnica y de la estructura del espectáculo teatral, e insistió en la importancia del director de escena. De su obra cabe destacar su trilogía Lo invisible (1928), en torno al sentimiento de angustia ante la muerte, compuesta por La arañita en el espejo, El segador y Doctor Death, de 3 a 5.
 
4.  Los grandes renovadores: Valle-Inclán.
            Según el crítico Ruiz Ramón, el teatro de Valle-Inclán es el de más absoluta y radical originalidad en el teatro español del siglo XX. Esta dramaturgia constituye un profundo acto revolucionario en la historia del teatro español contemporáneo.
En su trayectoria dramática, Valle buscó la continua renovación formal y temática. Progresivamente, evolucionó hacia su creación máxima, un nuevo subgénero teatral que él mismo denominó como esperpento.
 
a. Inicios dramáticos
En su primera etapa aplica la estética del  modernismo a sus dramas. En obras como  El yermo de las almas y El marqués de Bradomín dramatiza el tema decimonónico del adulterio, pero desde un punto de vista distinto, sin carga ética e inmerso en la literatura decadentista. Con El marqués de Bradomín, (1906), resultado de la dramatización de obras narrativas anteriores, inicia la técnica de los múltiples lugares de la acción.
 
b. Los dramas de ambiente galaico: el ciclo mítico
Este ciclo mítico, según Ruiz Ramón, está constituido por las Comedias Bárbaras, El embrujado y Divinas palabras. Todas estas obras, relacionadas por sus temas, personajes, atmósfera y significado, se localizan en una Galicia mítica, intemporal. Reflejan una sociedad arcaica, regida por fuerzas primarias y atávicas.
Las Comedias bárbaras son una trilogía compuesta por Cara de plata (1922), Aguila de blasón (1907) y Romance de lobos (1908). Dramatizan la tragedia de la familia de los Montenegro. Valle-Inclán nos presenta el final de una raza, que es el final de un mundo, sobre el que imperan el Diablo y la Muerte, es decir, las potencias del mal y de la destrucción. Sus personajes encarnan los impulsos elementales del ser humano y actúan movidos por oscuras razones.
En Divinas palabras (1920) culmina el proceso de creación dramática que había comenzado con Aguila de blasón. La acción de la pieza se construye en torno a un enano hidrocéfalo, Laureaniño el idiota, cuyos familiares lo exponen en las ferias para ganar dinero. Su grotesca y terrible pasión y muerte enlaza las escenas del drama y pone en marcha la acción.
En El embrujado la acción ocurre en un mundo regido por la fatalidad, de la cual son instrumentos la avaricia y la lujuria. La víctima es un niño, símbolo de la inocencia.
 
c. Las farsas[3]
Constituyen este ciclo cuatro piezas: Farsa infantil de la cabeza del dragón (1909), La marquesa Rosalinda (1912), Farsa italiana de la enamorada del rey (1920) y Farsa y licencia de la reina castiza (1920). Con esta última, al igual que con Divinas palabras, se desemboca en el territorio del ciclo esperpéntico.
La cabeza del dragón esconde, bajo el núcleo argumental de un cuento infantil, una sátira del poder. El autor somete a una  deformación pre-esperpéntica a valores tradicionales y a tipos como el militar o el noble.
La Marquesa Rosalinda, escrita en verso, como el resto de las farsas, es el resultado de la mezcla de elementos procedentes del teatro de marionetas, de la Comedia dell,Arte y del entremés, dentro de un ambiente modernista del siglo XVIII reflejado de modo irónico.
La enamorada del rey  gira en torno al amor de la joven Mari-Justina por el rey, a quien sólo ha visto de lejos. En la obra se contraponen los sentimental y lo grotesco, con la visión caricaturesca de la corte. La realidad se acaba imponiendo a l enamorada al ver finalmente a su amado, viejo y deforme.
La reina castiza es una sátira demoledora sobre el reinado de Isabel II. Lo grotesco desplaza totalmente a lo sentimental y prepara el camino para el esperpento.
 
d. El ciclo esperpéntico
La producción dramática de Valle culmina en el esperpento. El mismo denominó así a cuatro de sus obras: Luces de Bohemia (1920), Los cuernos de Don Friolera(1921), Las galas del difunto ( 1926) y La hija del capitán 1927),estas tres últimas publicadas juntas bajo el título Martes de carnaval[4], en 1930.
Valle-Inclán expuso fragmentariamente su teoría del esperpento. Como en las palabras de Max en Luces de Bohemia:
 
MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan El Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
 
Es decir, para Valle la estética del esperpento es la más acorde para reflejar la tragedia de la sociedad española de su tiempo.
El esperpento es un intento de teatro épico en el sentido de que interesa más el diagnóstico de la sociedad de su tiempo que el conflicto sicológico de los personajes. Estos son presentados como fantoches o peleles, seres grotescos y deformes que parecen ya cómicos ya patéticos.
Las obras están llenas de contrastes, lo lírico y lo trágico, lo sublime y lo grotesco, lo hermoso y lo deforme, las luces y las sombras. Estos contrastes se manifiestan también en el lenguaje: aparecen reflejados todos los registros desde el más elevado hasta el argot callejero.
            El resultado es la denuncia de un mundo absurdo, violento, injusto para los más débiles. Nada escapa a la mirada ácida de Valle: el militarismo, la guerra, los códigos morales de las clases dominantes, la bohemia artística encanallada.
En Luces de Bohemia se cuenta el dantesco viaje de Max Estrella, poeta ciego, guiado por Latino de Hispalis, por diversos lugares madrileños hasta su muerte en la puerta de su propia casa. La obra se estructura en quince escenas, cuya duración apenas rebasa el tiempo clásico de las 24 horas. Los lugares escénicos son múltiples y carecen de toda nobleza: un cuarto miserable, una librería “acovachada”, una taberna sombría, un calabozo, etc.
Max Estrella tiene una dignidad clásica  de la figura del héroe que contrasta con un mundo sin dignidad ni nobleza. En Max se mezclan el humor y la queja, la dignidad y la indignidad. Junto a su orgullo, tiene conciencia de su mediocridad.
Don Latino, en cambio, es un fantoche,una caricatura de la bohemia y un tipo miserable por su deslealtad y encanallamiento.
Luces de Bohemia critica la religiosidad tradicional y vacía, las escuelas o instituciones literarias, la represión policial, los políticos de su tiempo, la corrupción, el pasado imperial de España.
 
·         Significacion de Valle-Inclán
Es una de las grandes figuras de la literatura española de todos los tiempos. Su inquietud le llevó a un arte de ruptura, abriendo camino que sólo más tarde habrían de ser seguidos. Fue mucho más allá  de lo que permitían las convenciones escénicas de su tiempo, dominado por el teatro benaventino. El se declaró partidario de un teatro innovador y no se doblegó a los prejuicios estéticos o sociales de público y empresarios.
 
5. Los grandes renovadores: Federico García Lorca.
Si hubo alguien de la Generación del 27 que demostrase su capacidad de dramaturgo, ese escritor fue García Lorca. Su teatro  raya a una altura pareja a la de su obra poética y constituye una de las cumbres del teatro español y universal. Tras su dramática muerte en la guerra, Lorca es admirado, leído y representado en todo el mundo; en España, en cambio, no accede a los escenarios durante muchos años, tanto por la censura como por no autorizarlo su familia.
·         Motivos centrales.
El universo dramático de Lorca está estructurado sobre una sola situación básica, resultante del enfrentamiento conflictivo de dos series de fuerzas, que podemos llamar principio de autoridad y principio de libertad. Cada uno de estos principios básicos del teatro lorquiano –ya se encarnen en orden tradición, realidad, de un lado, frente a instinto, deseo, imaginación, de otro– son siempre los dos polos fundamentales de su teatro. Y a cada uno de ellos corresponde una constelación de símbolos o de temas simbólicos: navaja, tierra, río, simiente, caballo, luna, toro, sangre...etc.
 
·         Concepción teatral.
Criticó el teatro al uso, en manos de empresas absolutamente comerciales y censuró el teatro en verso, mientras mostraba simpatía por géneros del teatro popular, como el vodevi[5]l , la revista o el guiñol.
Con el tiempo, se hace más fuerte en Lorca una idea didáctica del teatro, persuadido que las exigencias artísticas son compatibles con su función educadora. Ello va acompañado de un creciente enfoque social o popular del género dramático.
·         Trayectoria teatral:       
a.      Los comienzos:
            Comienza su trayectoria dramática con El maleficio de la mariposa (1920), obra de raíz simbolista. Pero su primer éxito llega con Mariana Pineda (1925).. Con La zapatera prodigiosa (1926) logra una pieza de calidad que trata de una joven hermosa casada con un zapatero viejo. Otras  obras de esta etapa son: El amor de Don Perlimpin con Belisa en su jardín (1928) y Retablillo de Don Cristobal (1928).
En estos comienzas experimenta con formas y registros distintos: el teatro simbolista, el drama, la farsa, lo popular, lo guiñolesco.
b.      La experiencia vanguardista
Bajo la influencia del surrealismo, Lorca escribe tres comedias bajo la denominación de “teatro imposible”: El público (1933), Así que pasen cinco años (1931) y Comedia sin título.
El público , de corte vanguardista, dramatiza de forma alegórica y simbólica dos temas: la personalidad y la consideración acerca del teatro. Los personajes encarnan las obsesiones y los conflictos secretos del poeta.
Así       que pasen cinco años con su complejo simbolismo ha dado lugar a muchas interpretaciones: el cuestionamiento del principio de identidad, el problema de la esterilidad, la frustración del deseo, etc. La obra se centra en el drama existencial del Joven que lleva esperando cinco años para casarse. Cuando expira el plazo, la Novia lo rechaza .
 
c.       La plenitud: tragedias y dramas
Tras estos pasos por el teatro imposible, Lorca dará un giro decisivo hacia un camino propio, en donde une rigor estético y alcance popular. En casi todas las obras de esta etapa la mujer ocupa un puesto central, que revela la sensibilidad de Lorca ante la condición de la mujer en la sociedad tradicional.
Bodas de sangre (1933) se basa en un hecho real: una novia que escapa con su amante el mismo día de la boda. Se trata de una pasión que desborda barreras sociales y morales, pero que desembocará en la muerte. En torno, un marco de odios familiares y de venganzas.
Yerma (1934) es el drama de la mujer condenada a la infecundidad, con todo su alcance simbólico. De un lado, el ansia insatisfecha de maternidad; de otro, la fidelidad al marido. De ese choque surge la tragedia.
Doña Rosita la soltera (1935) es un drama sobre la espera inútil del amor. Lorca se asoma ahora a la situación de la mujer en la burguesía urbana, a la soltería de las señoritas de provincias. De nuevo, la condena a la frustración.
La casa de Bernarda Alba (1936) es la culminación del teatro lorquiano.
 El planteamiento de la obra es el siguiente: tras la muerte de su segundo marido, Bernarda Alba impone a sus cinco hijas, como luto, una larga y rigurosa exclusión. En esa situación límite los conflictos, las pasiones se agrandan, de desarrollaran hasta la exasperación. Adela, la menor de sus hijas, se rebelará y mantendrá relaciones ocultas con Pepe el Romano, el prometido de su hermana Angustias. Descubierto el hecho, Bernarda dispara contra Pepe, y al creer que su amante ha muerto, Adela se suicida.
 
El tema central de la obra es el enfrentamiento entre el principio de autoridad y el de libertad, presente en toda su obra como eje vertebrador. Bernarda es la encarnación exagerada de las fuerzas represivas, que representa las convenciones morales y sociales más añejas, que corresponden a la concepción tradicional del papel de la mujer. Es la autoridad, el poder irracional; sus hijas encarnarán actitudes que van desde la sumisión a la rebeldía más abierta.
La acción ocurre en un espacio cerrado. Es el mundo del luto, de la ocultación, del silencio. Frente a la casa, el mundo exterior. De él llegan las pasiones elementales, pero también es el mundo de las convenciones sociales, del qué dirán.
La obra tiene muchos símbolos: el mar o el campo como símbolos de libertad; el olivar es el ámbito de los encuentros eróticos; el agua y la sed son vida y anhelos.
Finalmente, conviene destacar la maestría del autor en el uso del diálogo, su fluidez, su intensidad, así como el papel del lenguaje en esa impresión de veracidad que la obra nos transmite.      .





[1] Autor de obras emblemáticas como Casa de muñecas.
[2] En referencia a los interiores de casa burguesa en que se desarrolla la peripecia.
[3] Piezas dramáticas breves que busca provocar la risa con situaciones grotescas, máscaras, payasadas. Se aleja de la realidad y la caricaturiza, pero dejándola siempre presente, Es un subgénero adecuado para la sátira política.
[4] El título Martes de carnaval, además de la referencia obvia al carnaval, alude al dios de la guerra, Marte, pues los protagonistas de las tres piezas son militares.
[5] Del francés vaudeville. Surge en el siglo XIX. Comedias que contenían canciones y baile en oposición al teatro cortesano. Actualmente se refiere a comedias ligeras, divertidas con argumentos ingeniosos y situaciones imprevistas, infidelidades amorosas y final feliz. Este modelo es el que siguen la mayoría de las comedias televisivas.

lunes, 9 de diciembre de 2013

La lírica en el Modernismo


La lírica en el Modernismo

En la literatura en lengua española, el término modernismo denomina a un movimiento literario que se desarrolló entre los años 1880-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía, que se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa, un refinamiento narcisista y aristocrático, el culturalismo cosmopolita y una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica.

Se conoce por modernismo a la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu y que se manifiesta en el arte, la ciencia, la religión y la política. En ciertos aspectos su eco se percibe en movimientos y en corrientes posteriores. En las raíces del Modernismo hay un profundo desacuerdo con la civilización burguesa.

Características del modernismo

 

El Modernismo es objeto de distintas interpretaciones, con estas dos posturas fundamentales:

  • La más restrictiva lo considera un movimiento literario bien definido que se desarrolló entre 1887 y 1915.
  • La más amplia considera que el modernismo no es sólo un movimiento literario sino toda una época y la actitud que le sirvió de base.

Conciliando ambas, cabría definir el modernismo literario como un movimiento de ruptura con la estética vigente que se inicia en torno a 1880 y cuyo desarrollo fundamental alcanza hasta la Primera Guerra Mundial. Tal ruptura se enlaza con la amplia crisis espiritual de fin de siglo.

El modernismo hispánico es una síntesis del Parnasianismo y del Simbolismo: de los primeros toma la concepción de la poesía como bloque marmóreo, con el anhelo de perfección formal, los temas exóticos, y los valores sensoriales; de los segundos la concepción de que el arte debe sugerir, y la búsqueda de efectos rítmicos dentro de una variada musicalidad. Las principales características del modernismo son:

  • El rechazo de la realidad cotidiana, ante la cual el escritor puede huir en el tiempo (evocando épocas pasadas y mejores) o en el espacio (muchos de los poemas se desarrollan en lugares exóticos y lejanos).

  • Una actitud aristocratizante y cierto preciosismo en el estilo, así como la búsqueda de la perfección formal (de inspiración parnasiana) que se aprecia no sin cierto individualismo.

  • La búsqueda de la belleza se consigue a través de imágenes muy plásticas y acercamiento a las artes, de una adjetivación con predominio del color y con imágenes relacionadas a todos los sentidos, así como con la musicalidad que produce el abuso de la aliteración, los ritmos marcados y la utilización de la sinestesia (influencias del simbolismo).

  • Tanto la fidelidad a las grandes estrofas clásicas como las variaciones sobre los moldes métricos, utilizando versos medievales como el alejandrino, el dodecasílabo y el eneasílabo; con aportes de nuevas variantes al soneto.


  • Una renovación léxica con el uso de helenismos, cultismos y galicismos, que no buscaba tanto la precisión como el prestigio o la rareza del vocablo.

  • El deseo innovador que aspiraba a la perfección que apreciaban en la literatura europea.

  • La adaptación de la métrica castellana a la latina.

  • El culto a la perfección formal, con poesía serena y equilibrada.

Temas del modernismo

 

La temática modernista revela, por una parte, un anhelo de recreación de armonía frente a un mundo inarmónico, y así un ansia de plenitud y perfección; y, por otra parte, una búsqueda de raíces en la crisis que produjo un sentimiento de desarraigo en el escritor, quien se presenta como guía capaz de mostrarle al hombre común los valores verdaderos. Los temas tratados son muy variados, pero estos son algunos de los más recurrentes:

  • La desazón típica del romanticismo: el hastío de la vida y una profunda tristeza, junto a la melancolía y la angustia.
  • Búsqueda de la soledad y rechazo de una sociedad.
  • El escapismo, evasión de la realidad del tiempo y del espacio.
  • El amor y el erotismo, con cierta idealización del amor y de la mujer. El tema del amor imposible se presenta con diferencias respecto al ideal romántico. Hay un contraste entre el profundo y delicado amor y un intenso erotismo.
  • El cosmopolitismo muestra el anhelo de distinto y aristocrático. Los modernistas demostraban mucha devoción por París.
  • Los temas americanos, en especial los temas indígenas, muchas veces con una defensa del indígena.
  • Lo hispano como antecedente histórico valioso que otorga una armonía frente al mundo inarmónico.

 

 

 

 

 

Autores:

 

Manuel Machado (Sevilla, 1874 - Madrid, 1947), quien estudió Filosofía y Letras en Madrid y trabajó como bibliotecario. Fue académico de la RAE. Su obra es sobre todo lírica, con formas graciosas e intrascendentes. Algunas de sus obras son Alma, Caprichos, La fiesta nacional, El mal poema, etc.

 

Rubén Darío, cuyo verdadero nombre fue Félix Rubén García Sarmiento, nació y murió en Nicaragua (1867-1916). Primero fue periodista y luego diplomático, por lo que viajó mucho por Europa y América. Fuertemente influido por románticos (Hugo, Musset), parnasianos (Leconte de Lisle, Heredia) y simbolistas, llegó a tener un nuevo y brillante estilo, dando una nueva musicalidad a los ritmos tradicionales castellanos. Sus obras principales son Azul... (1888), Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905). Su influencia en la literatura posterior es enorme. Conoció e influyó a todos o casi todos los escritores en castellano del Modernismo.

Antonio Machado, nació el 26 de julio de 1875 en Sevilla. Fue el segundo de cinco hermanos de una familia liberal; el mayor,Manuel, trabajó junto a Antonio en varias obras. Su padre, Antonio Machado Álvarez "Demófilo", amigo de Joaquín Costa y de Francisco Giner de los Ríos, publicó numerosos estudios sobre el folclore andaluz y gallego. Su madre, Ana Ruiz. Su abuelo, Antonio Machado Núñez, era médico y profesor de Ciencias Naturales.

En 1883, su abuelo fue nombrado profesor de la Universidad Central de Madrid y toda la familia se traslada con él a dicha ciudad. Antonio Machado completa entonces su formación en la célebre Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos.

En 1889 empieza sus estudios de bachillerato, primero en el instituto San Isidro y después en Cardenal Cisneros. Es en esa época cuando se aficiona al teatro junto a su hermano, y comienza a asistir a tertulias. Machado interrumpe varias veces sus estudios, afectado por los problemas económicos de su familia tras la muerte de su padre por tuberculosis en 1893 y su abuelo, tres años más tarde. El influjo familiar y su centro de estudios marcaron su camino intelectual. Por aquella época, conoce a Valle-Inclán en una tertulia. Trabaja en la parte de los verbos, en el Diccionario de ideas afines.

En 1899, Antonio Machado viaja a París, donde vive su hermano el poeta Manuel, con quien en lo sucesivo emprenderá una carrera conjunta de autores dramáticos, y trabaja de traductor para la Editorial Garnier. Allí entrará en contacto con, por ejemplo, Oscar Wilde y Pío Baroja y asiste a las clases del filósofo Henri Bergson, que le impresionan profundamente. Vuelve a España y trabaja de actor mientras alcanza el título de bachiller.

En 1902 vuelve a París y conoce a Rubén Darío. De vuelta a Madrid entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y publica Soledades (1903).

En 1907 publica Soledades, Galerías y Otros poemas, una versión ampliada de Soledades, y gana las oposiciones al puesto de catedrático de francés. Elige la vacante del instituto de Soria, donde entabla amistad con Vicente García de Diego que era catedrático de latín y griego del mismo instituto. Conoce a Leonor Izquierdo, que trabajaba en casa de Vicente García de Diego, con la que se casará tres años después; teniendo ella 15 y él 34 años.

En 1911 viajará a París al conseguir una beca para ampliar sus estudios.

Leonor cae enferma de tuberculosis y muere en 1912, lo que sume a Machado en una gran depresión y éste solicita su traslado a Baeza (Jaén), donde vivirá con su madre dedicado a la enseñanza y al estudio. Durante siete años, hasta 1919, el poeta enseña Gramática Francesa en el Instituto de Bachillerato instalado en la Antigua Universidad baezana.

Obra

Su obra poética se inicia con Soledades (1903), que fue escrita entre 1899 y 1902. En el breve volumen notamos ya muchos rasgos personales que caracterizarán su lírica posterior.

En Soledades, Galerías y otros poemas (octubre de 1907) la voz del poeta se alza con personalidad propia. En este mismo año, se instala en la ciudad de Soria para enseñar francés. En esta ciudad conocerá a la que será su esposa Leonor. Quizá lo más típico de esa personalidad sea el «tono» nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de temas muy de la época: jardines abandonados, parques viejos, fuentes, etc. Espacios a los cuales va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de las ensoñaciones.

Características de su poesía.

La poesía de Machado se aleja de la concepción modernista de que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma, la musicalidad, la buena rima, si no se cuenta nada íntimo y personal. El verbo es lo más importante, porque expresa el tiempo, la temporalidad que él considera esencial. "El adjetivo y el nombre / remansos del agua limpia / son accidentes del verbo / en la gramática lírica / del hoy que será mañana / del ayer que es todavía". Pero no desdeña algunos de los ropajes modernistas, aunque sin abusar de los mismos, usa una compleja red de símbolos personales (el viajero, el camino, la fuente, la luz, la tarde, las abejas, las moscas, las galerías, el agua que fluye, la noria...) y aporta una nueva estrofa, la silva arromanzada, compuesta por versos imparisílabos de arte mayor y menor, incluidos alejandrinos de 7 + 7, con rima asonante en los pares.

La poesía, "una honda palpitación del espíritu", es la expresión íntima del sentimiento personal del poeta, pero, aunque íntima, pretende ser universal: es "el diálogo del hombre, de un hombre, con su tiempo". La poesía es un diálogo de un hombre con el tiempo de cada uno. El poeta pretende eternizar ese tiempo objetivo para que permanezca vivo el tiempo psíquico del poeta, para que sea universal.

Rechaza el Creacionismo porque cultiva la imagen como algo en sí mismo. También le da mucha importancia al sentimiento que ha de impregnar la imagen. Las imágenes que no parten del sentimiento, sino sólo del intelecto, no valen nada. También rechaza la poesía surrealista, porque no tiene estructura lógica. Para él esto es una deshumanización, que no comparte. La poesía debe hablar con el corazón.

 
 
Juan Ramón Jiménez

 

Etapas de su poesía

 

La etapa sensitiva (18981915)


Esta etapa se subdivide a su vez en dos sub-etapas; la primera abarca hasta 1908; la segunda, hasta 1916. La primera está marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y un Modernismo de formas tenues, rima asonante, verso de arte menor y música íntima. En ella predominan las descripciones del paisaje como reflejo del alma del poeta, un paisaje que no es natural ni fruto de paseos como el de Machado, sino sometido al estatismo de un jardín interior, al intimismo de un orden. Predominan los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color desvaído, los recuerdos y ensueños amorosos. Se trata de una poesía emotiva y sentimental donde se trasluce la sensibilidad del poeta a través de una estructura formal perfecta. Pertenecen a esta etapa Rimas (1902), Arias tristes (1903), Jardines lejanos (1904), Elegías (1907). La segunda época se vierte en la forma del arte mayor (endecasílabos y alejandrinos), la rima consonante, el estrofismo clásico (sonetos, serventesios); denota una mayor impronta modernista, del Simbolismo francés (Charles Baudelaire, Paul Verlaine) y del decadentismo anglofrancés (Walter Pater, fundamentalmente). Recientemente ha sido descubierto un libro escrito entre 1910 y 1911, Libros de amor, con una poesía carnal y erótica. El poeta logra perfectas cumbres parnasianas, especialmente en los sonetos; pertenecen a esta sub-etapa La Soledad Sonora (1911), Pastorales (1911), Laberinto (1913), Platero y yo (elegía andaluza) (1914) y Estío (1916), entre otros. Hacia el final de esta etapa el poeta empieza a sentir el hastío de los ropajes sensoriales del Modernismo y preocupaciones relacionadas con el tiempo y la posesión de una belleza eterna.

 Platero y yo, fechada por su autor en 1914, se convirtió en la obra más popular del poeta, escrita en una espléndida prosa, que suavemente lleva al lector a través de un cuidadoso retablo de imágenes poéticas que nos conducen desde la presentación de este borriquete.

Estío (1916) supone el cambio hacia la segunda etapa de Juan Ramón. El poeta se aleja del Modernismo en busca de una mayor depuración de la palabra. Desaparecen los ambientes nostálgicos, evocados y soñados, en favor de una realidad más concreta.

La etapa intelectual (19161936)


Su primer viaje a América y el contacto con la poesía en inglés (Yeats, William Blake, Emily Dickinson, Shelley) marca profundamente esta segunda etapa (19161936), bautizada por él mismo como Época intelectual y que le vincula a la corriente literaria del Novecentismo. Se produce un hecho fundamental: el descubrimiento del mar como motivo trascendente. El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia asimismo una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia.

En su deseo de salvarse ante la muerte, se esfuerza por alcanzar la eternidad, y eso sólo puede conseguirlo a través de la belleza y la depuración poética. Suprime, pues, toda la musicalidad, los argumentos poéticos, la aparatosidad externa y ornamental anterior para adentrarse en lo profundo, en lo bello, en lo puro, en lo esencial.

De esta época destacan Diario de un poeta recién casado (1916), Primera antología poética, (1917), Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (191723) y Belleza (1917–23).

Con Diario de un poeta recién casado, titulado posteriormente (en 1948) Diario de poeta y mar (para incluir el segundo apellido de su esposa, Aymar), se inicia esta nueva etapa en la obra de Juan Ramón. Se trata de una poesía sin anécdota, sin los «ropajes del modernismo», una poesía estilizada y depurada, donde el poeta admira todo lo que contempla. Este poemario surge como fruto de su viaje a América. En el Diario, Juan Ramón experimenta con los temas y las formas, y abre una nueva corriente poética, que será explotada por algunos miembros de la Generación del 27.

En Piedra y cielo (1919) el tema central es ya la creación poética: la poesía como actividad, el poema como objeto artístico y el poeta como dios-creador de un universo nuevo. Se abre así una nueva línea temática que Juan Ramón ya no abandonará: la búsqueda de la sublimación poética y la intensificación

creativa de una poesía pura, esquemática.

La Estación total (192336). Recoge los últimos poemas escritos en España. El 22 de agosto de 1936, Juan Ramón marcha al exilio.

La etapa suficiente o verdadera (19371958)


  • Pertenece a la época suficiente o verdadera todo lo escrito durante su exilio americano. Juan Ramón continúa replegado en sí mismo en busca de la belleza y la perfección, aunque no tanto como para no preparar un amplio libro en favor de la República española, Guerra en España, que nunca pudo ver publicado.[1] Su ansia por la trascendencia lo lleva a una cierta mística e identificarse con Dios y la belleza en uno. Su lengua poética se transforma en una especie de idiolecto poblado de múltiples neologismos (ultratierra, deseante...). Tras un período de relativo silencio, publica Animal de fondo (1949), Tercera antología poética (1957), En el otro costado (193642) y Dios deseado y deseante (194849).

En Animal de fondo el poeta busca a Dios «sin descanso ni tedio». Pero ese dios no es una divinidad externa al poeta, sino que se halla en él y en su obra («tu esencia está en mí, como mi forma»; «en el mundo que yo por ti y para ti he creado»). Ese dios al que se refiere es causa y fin de la belleza.

Dios deseado y deseante (194849) supone la culminación de Animal de fondo. El poeta llega incluso a identificarse con ese dios que tanto ha buscado. Un dios que existe dentro y fuera de él, un dios que es deseado y deseante.

Juan Ramón revisó concienzudamente a lo largo de su vida su obra. El poemario Leyenda (1896–1956), publicado póstumamente por Antonio Sánchez Romeralo en 1978, y en edición corregida por María Estela Arretche en 2006 (Madrid: Visor), recoge la obra poética íntegra del autor tal como éste quiso que se publicara.

Ejercicios de lengua: Sintaxis


Analiza las siguientes oraciones subordinadas sustantivas:

 

 

a)      Las Naciones Unidas defienden que la pobreza sea eliminada

 

b)      Lamento que no le hayas visto

 

c)       Mi hermano ha dicho que vengas con nosotros

 

d)      Me apetece que me visites

 

e)      Le pregunté si iría al cumpleaños

 

f)        Quería celebrar el cumpleaños

 

Analiza las siguientes oraciones subordinadas adjetivas:

 

a)      Han encontrado al niño que se había extraviado

 

b)      Un maletín que sea grande es adecuado para un equipo de fotografías

 

c)       Una televisión que cueste mucho no siempre es buena

 

d)       No conozco al vecino que llega.

 

  1.  Oraciones subordinadas adverbiales:

 

Circunstanciales

     Circunstancial de modo

a)      Antonio lo montó tal como pone en el libro de instrucciones

 

b)      Marta le trataba como si fuera su hermano

 

c)       Huyó saltando el muro de la cárcel

 

d)      Ponlo en marcha, pulsando el interruptor

 

 

Circunstancial de tiempo:

 

a)      Cuando terminéis de usar el ordenador, avisad

 

b)      Ana se marchó después de entrevistarse con el gerente

 

 

Circunstancial de lugar:

      a)      Todos nos pusimos donde daba más el sol

 

b)      Luís se dirige hacia donde le señaló su compañera

 No circunstanciales

Causales

 

a)      Está enfermo porque no se alimenta bien

 

b)      No le hace caso porque desconfía de él

 

c)       Le seguí la corriente porque no quería polémicas

 

d)      Ha aprobado porque ha estudiado bastante

 

e)      Fuimos de viaje porque necesitábamos descansar unos días

 Consecutivas

a)      Hacía mucho frío, por lo tanto no salimos

 

b)      Su fiereza es tal que nadie se acercaba a menos de dos metros

 

c)       Habló tanto que se quedó sin voz

 

 

Condicionales:

 

a)      Si tuviera tiempo viajaría a países lejanos.

 

b)      Si juego con vosotros me divertiré

 

c)       Si tuviera una casa en la playa, pasaría allí las vacaciones

 

d)      Si hubieras venido con nosotros, habrías visto a Luis

 

 

Concesivas:

 

a)      Aunque la zorra lo intente, no alcanzará las uvas

 

b)      Aunque era muy joven, hablaba con gran soltura

 

c)       Aunque hizo un gran esfuerzo, no consiguió sus propósitos

 

d)      Partiremos a las cinco, aunque esté lloviendo

 

 

Finales:

 

a)      Ha ido a la arboleda para ver los pájaros

 

b)      Me llamaron para que interviniese en la reunión

 

c)       Hemos terminado el trabajo para poder salir cuanto antes

 

Comparativas:

 

a)      El almendro es más pequeño que el que hay en mi huerto

 

b)      Estaba menos preparado para saltar que para correr

 

c)       Es más fácil hablar que estar callado

 

d)      No encuentro esta ciudad tan interesante como dicen

 

e)      Está menos preparado para mantener la marca que para conseguirla